Filosofía · 1.º de Bachillerato

¿Qué es la filosofía? Del mito al logos

Origen de la filosofía en Grecia, paso del mito al logos, rasgos del saber filosófico, sus ramas y su relación con la ciencia y la religión. 1.º de Bachillerato.

La palabra filosofía viene del griego y significa «amor a la sabiduría». No es un conjunto de respuestas que haya que memorizar, sino una actitud: preguntarse por lo que damos por supuesto y buscar razones. En esta lección verás cómo nació, qué la distingue de otros saberes y de qué se ocupa cada una de sus ramas.

Objetivos

  • Explicar el paso del mito al logos en la Grecia antigua
  • Enumerar los rasgos que caracterizan el saber filosófico
  • Distinguir la filosofía del mito, la religión, la ciencia y el sentido común
  • Identificar las principales ramas de la filosofía y sus preguntas
  • Valorar la utilidad de la filosofía para una vida reflexiva

1. El nacimiento de la filosofía: del mito al logos

Antes de la filosofía, los griegos explicaban el mundo mediante mitos: relatos tradicionales protagonizados por dioses y héroes, transmitidos oralmente y aceptados sin discusión. Hacia el siglo VI a. C., en las colonias griegas de Jonia (como Mileto), algunos pensadores empezaron a buscar explicaciones racionales y naturales.

Logos: Término griego que significa «palabra», «razón» o «discurso razonado». Pasar del mito al logos es sustituir la explicación por la voluntad de los dioses por una explicación basada en causas naturales que cualquiera puede examinar y discutir.

Los primeros filósofos, llamados presocráticos, buscaban el arjé (o arché): el principio del que todo procede. Tales de Mileto propuso el agua; Anaxímenes, el aire; Heráclito, el fuego y el cambio constante; Demócrito, los átomos.

2. Rasgos del saber filosófico

  • Racional: argumenta y da razones, no apela a la autoridad ni a la fe.
  • Crítico: examina las opiniones recibidas (la doxa) antes de aceptarlas.
  • Radical: va a la raíz de los problemas, a sus fundamentos últimos.
  • Totalizador: busca una visión de conjunto de la realidad, no de una parcela.
  • Sistemático: ordena sus ideas de forma coherente.

Sócrates (siglo V a. C.) encarna esta actitud. Preguntaba a sus conciudadanos qué era la justicia o el valor hasta mostrarles que no lo sabían. Según la Apología de Platón, afirmó ante el tribunal que una vida sin examen no merece ser vivida. La fórmula popular «solo sé que no sé nada» resume su reconocimiento de la propia ignorancia como punto de partida.

3. La filosofía y otros saberes

Durante siglos, filosofía y ciencia fueron lo mismo. A partir de la Revolución científica (siglos XVI y XVII), las ciencias se independizan con métodos propios. La filosofía conserva las preguntas que no se resuelven con experimentos: qué es el conocimiento, qué debemos hacer, qué es una sociedad justa…

4. Las ramas de la filosofía

5. ¿Para qué sirve la filosofía?

La filosofía no produce objetos, pero forma personas capaces de pensar por sí mismas. Kant definió la Ilustración como la salida del ser humano de su minoría de edad y la resumió en el lema latino «Sapere aude»: «¡Atrévete a servirte de tu propio entendimiento!». Hoy, ante la desinformación o los dilemas de la tecnología, esa capacidad crítica resulta imprescindible.

  • Antigua (siglos VI a. C. – V d. C.): presocráticos, Sócrates, Platón, Aristóteles, helenismo.
  • Medieval (siglos V – XV): relación entre fe y razón (Agustín de Hipona, Tomás de Aquino).
  • Moderna (siglos XVI – XVIII): racionalismo, empirismo, Ilustración (Descartes, Hume, Kant).
  • Contemporánea (siglos XIX – XXI): Marx, Nietzsche, existencialismo, filosofía analítica…

Recuerda

  • La filosofía nace en Grecia en el siglo VI a. C. con el paso del mito al logos.
  • El saber filosófico es racional, crítico, radical, totalizador y sistemático.
  • A diferencia de la ciencia, no estudia una parcela de lo real sino sus fundamentos y su sentido de conjunto.
  • Ramas: lógica, epistemología, metafísica, antropología, ética, política y estética.
  • Su utilidad es formar un pensamiento autónomo: «Sapere aude».

¡Ahora te toca a ti!

Comprueba que lo has entendido con los ejercicios y repasa con el resumen.